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20 de enero de 2018

El humor de Dios (VIII)

Humor de Dios en...  Jesús y sus Apóstoles



Muchos se imaginan que Jesús, al ser Dios, era un hombre serio. Pero Dios tiene sentido del humor. Jesús tenía amigos, y los sigue teniendo. De hecho, hay un detalle del pasaje de la llamada de los Apóstoles que prueba el humor de Jesús. (Mc 3, 13-19)

"Jesús, mientras subía a la montaña, fue llamando a los que él quiso, y se fueron con él. A doce los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios. Así constituyó el grupo de los Doce: Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo y a su hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges -los hijos del trueno-, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Celotes y Judas Iscariote, que lo entregó."

Jesús era tan amigo de los Apóstoles que les ponía apodos. A Simón le llamó Pedro, que significa piedra, por ser la roca de la Iglesia. Pero es que a Santiago y a Juan les llamó "los hijos del trueno", Boanerges, ni más ni menos. Éstos fueron los que le preguntaron a Jesús si quería que mandasen fuego del cielo. Y claro, a Jesús le haría gracia semejante ocurrencia y les puso el mote de "los hijos del trueno". Un sobrenombre simpático que Dios, que tiene un gran sentido del humor, puso a estos dos amigos.

Miguel Jiménez

25 de noviembre de 2017

El humor de Dios (VII)

El humor de Dios en...  Jesús y Zaqueo  


El humor de Dios es grande y se manifiesta en la persona de Jesucristo. Un ejemplo de esto es el pasaje del encuentro de Jesús con Zaqueo, un jefe de publicanos y recaudador de impuestos (Lc 19, 1-10):

"Entró en Jericó y cruzaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista le dijo: <<Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede en tu casa.>> Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. Al verlo, todos murmuraban diciendo: <<Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador.>> Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: << Daré, Señor, la mitad de los bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré cuatro veces más.>> Jesús les dijo: <<Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también este es hijo de Abrahán, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.>>

Menudas ideas tiene el Señor para buscar y salvar lo que estaba perdido. La Providencia quiere que Zaqueo, un hombre que es bajito, y al ser rico tal vez fuese gordito, se suba a un árbol para poder ver a Jesús. Es decir, un señor importante y conocido por el pueblo hace sus esfuerzos trepando un árbol. Y al Señor se le ocurre dirigirse a él, delante de toda la gente, que pondría su mirada en Zaqueo subido a un sicómoro. Lo raro sería que no se cayese del susto (dice la Escritura que se apresuró a bajar). Y todo esto, que tiene la espectacularidad de una pedida de mano en la Quinta Avenida de Nueva York, lo hace Jesús porque conviene que se quede en su casa.

Desde luego, Jesús tiene una forma bastante original, e incluso divertida, de buscar al que está perdido. ¡Graciosa misericordia!

Miguel Jiménez

18 de noviembre de 2017

El humor de Dios (VI)

El humor de Dios en...   Jesús y sus Apóstoles


Multiplicación de los panes, Rupnik S.J. 
 Si Dios tiene una gran sentido del humor, es lógico que Jesús también lo tenga, y no es de extrañar encontrar en los Evangelios pasajes que lo demuestren. En la primera multiplicación de los panes (Mc 7, 35 s.), el Señor Jesús tiene una forma curiosa de realizar el milagro:

"Era ya una hora muy avanzada cuando se le acercaron sus discípulos y le dijeron: <<El lugar está deshabitado y ya es hora avanzada. Despídelos para que vayan a las aldeas y pueblos del contorno a comprarse de comer.>> Él les contestó: *<<Dadles vosotros de comer.>> Ellos le dicen: **<< ¿Vamos nosotros a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?>> Él les dice: ***<<¿Cuántos panes tenéis? Id a ver.>> Después de haberse cerciorado, le dicen: ****<<Cinco, y dos peces>>  Entonces les mandó que se acomodaran todos por grupos de cien y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los iba dando a los discípulos para que se los fueran sirviendo. También repartió entre todos los peces. Comieron todos y se saciaron."

*Como si pudiesen ellos dar de comer a una hambrienta multitud.
**Los apóstoles estaban bastantes atónitos con las ocurrencias de Jesús.
***Insiste con la extravagante idea de que les den de comer con los panes que tengan.
****Como si con los dos peces solucionasen mucho la situación
Por tanto, el Señor no es un señor, valga la redundancia, con cara de pepinillo, sino que le gusta hacer las cosas con cierta gracia y humor, y con esa sencillez hace ver a sus discípulos que son insuficientes y le necesitan para realizar grandes obras.

Miguel Jiménez